Thursday, March 31, 2011

¨¨Como abrirse paso entre los arbustos¨¨ (como olvidar esos recuerdos y pasar a través de ellos, olvidándolos)

Una tarde de domingo, muy gris y oscura como ninguna, desperté pensando en una sola cosa. Tenía en mente ir en busca de mi ex - enamorada y contarle lo mucho que la extrañaba, pues llegaba de un largo viaje, necesitaba decirle muchas cosas.
Hace seis meses que viajo. Ella es diseñadora de modas, viaja mucho, su trabajo se interfiere en nuestra relación, nos peleamos por una pequeñez, cosas de adolescentes, pienso que era momento de remediarlo. Porque había sido preso por parte de mi machismo, cegándome de todo recuerdo hermoso que viví al lado de Katia. Siento que puedo hacerla recordar. Mi primer error fue desconfiar de ella, eso me sumió más en los celos, poco a poco consumiendo y siendo parte de otra realidad. Oh,... ya recuerdo esos dulces besos que me hacían olvidar hasta los más tristes momento, era capaz de olvidar hasta lo mas trágico con un beso de Katia.
Recuerdo nuestro primer beso, no puedo olvidar ese suave aroma a vainilla, y lo tímido que me encontraba. Antes aun de darle aquel beso, me sentía un poco tímido, quería demostrarle que la amaba, olvide todo los miedos, y mientras conversamos la cogí entre brazos, inclinándola hacia atrás sobre mi rodilla derecha. Y sin pensarlo, le di un beso, puedo recordar el grosor de sus labios, sus ojos entrecerrados, me daban un cosquilleo tremendo, me sentía ya un hombre, con cada paso hacia atrás y los segundos corriendo iba acomodando su cerquillo, hacia atrás, ella reclino su cabeza, la continúe besando. Su largo cuello, color terciopelo, me sumía más en una profunda pasión. Me devoraba por dentro, sentía como golpeaba mi corazon. Siendo muy joven creo, el amor no tiene edades para manifestarse, aun así tenía 14 años de edad.
Recordaba, esos labios carnudos, llenos de vida, y ese brillo que contrastaba con sus ojos color caramelo, al estar bajo el sol, sus cabellos dorados. Era como mágico cada instante que pasaba al lado de ella. Cuando caminábamos juntos, ella me decía que se sentía segura conmigo, y me cogía del brazo tan fuerte que llegaba a sentir sus dedos pulsándome suavemente. Eso me hacia palpitar tan rápido el corazón, y me hacia sentir muy varonil, mucho más pues ella era mayor que yo, ella tenía 17 años, yo 14 años. Pues, yo sentía que volaba, ese amor para mí fue como ninguno, yo la hacía navegar entre poesía, canciones y cartas que solía escribirle, me perdía en ella. Que buenos recuerdos, y donde es parte importante el viejo roble, en ese viejo árbol nos dimos nuestro primer beso. Mi vecina, mi amiga, mi compañera, mi primera enamorada, juego de niños o simplemente coincidencia haberla conocido. Llego a ser mi vecina a los años, a pocos meses ya éramos mejores amigos, jugábamos seguido, íbamos a pasear cerca al malecón de magdalena donde solia vivir, la brisa del viento, corría tras su cabello, ella se sentía siempre bien.
El viejo roble significa tanto para mí.
Ella es incomparable, ese cerquillo que cubre su ojo izquierdo, denota de una chica sumisa, pero sexi a la vez, esos ojos color caramelo que me llenan de ideas, y me hace sentir tan bien, esa mirada tierna con la que me levanta los ánimos, aquel cabello castaño, con un suave olor a vainilla puedo sentirlo mientras estoy con ella, pero aun de lejos lo siento más, porque la extraño. Oh mi desconsolado corazón, donde estarás, tú que me alejabas de todo peligro, me hace sentir bien pensar en ti, pero recordar todos los momentos que vivimos, no lo puedo soportar, necesito tenerte a mi lado una vez más...
Ahhh..., no puedo seguir recordándola tendré que a ir a buscarla. Estando al otro lado del mundo, dejare mis cosas, por suerte que conozco a tu familia, espero que no sea tarde.
De pronto, de un salto me distraje por los incesantes golpes de aquel arbusto viejo, el roble ese que tocaba mi ventana, como un aleteo. Me puse mis pantuflas, me asome a la ventana y al verlo me pude dar cuenta que estaba tan decaído, como nunca. Ese árbol significa mucho para mí, pues se me ocurrió algo muy extraño.
Baje las escaleras de mi cuarto y desesperadamente cogí la caja de herramientas de mi padre, y decidí cortar sus ramas, y ponerlo mejor, una loca idea, no sé de donde se me ocurrió...Salí por la puerta de en frente.
Decidido a dejarlo mucho mejor.
Al salir por la puerto del frente pude verlo, ahí estaba tan enorme, su sombra llegaba hasta mis pies cubriendo todo el jardín se le veía con un color muy pálido.
Lo sentía tan tenebroso a la vez porque en sus hojas se apreciaban unas opacas nervaduras, como los brazos de un anciano, en últimos años de vida.
Deje las latas de pintura sobre el grass, y de un salto llegue hasta la cochera, me deslice sobre la compuerta medio entreabierta, pues cogí unas cubetas de agua, las puse debajo de aquel pequeño cañito y las llene a tope.
Con todas mis fuerzas, levante la primera cubeta y vacie la cubeta hacia las raíces del árbol. Y a punta de 7 cubetas de agua llegue a empapar, aquellas decaídas y melancólicas hojas. Podía ver que las gotas de agua logren cubrir mayor parte del árbol, borrándose del, el gris color que lo opacaba.
Aun observaba que le faltaba algo, creo que aun con esos baldes de agua no había desaparecido por completo su tono pálido.
Así entonces, continúe hasta dejarlo completamente limpio, y pinte sobre él una imagen nuestra. Que nunca se borrara, así como ella de mi corazón.....

1 comment:

  1. Linda história... q contagia,q prende a cada palavra lida,q surpreende e onde percebe a importância do equilíbrio entre boa memória e
    boa capacidade de esquecer...

    Nilton,beijo grande e amei os textos !!!

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